Opinión

Todo tiene su tiempo

Por: Bonaparte Gautreaux Piñeyro

La impaciencia es la peor consejera para el ejercicio del poder. Si se actúa despacio, luego de ponderadas investigaciones y comprobaciones, hay mayor certeza de que los resultados sean los esperados.

Es de sabios que en toda cuestión de importancia se actúe sin prisas, pero sin pausas, esa lección siempre ha dado buenos resultados.

Todos conocemos la inmensa corrupción organizada y ejercida por incontados miembros del Partido de la Liberación Dominicana mientras tuvo todo el poder constitucional: Congreso, Ejecutivo y Judicial, todo ello hay que documentarlo para que no sea desestimado por mala preparación del expediente.

Hay la práctica maldita de autoridades judiciales inescrupulosas de preparar expedientes con defectos que permitan que jueces corrompidos evacuen sentencias de absolución por tecnicismos legales.

Por eso, destaco dos declaraciones de funcionarios responsables y reconocidos como juristas distinguidos: el Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo y la Procuradora General de la República.

El Consultor fue claro al declarar que el Gobierno escucha y conoce el reclamo popular de cárcel para los corruptos y afirmó que si aún no hay presos es por la falta de intromisión del Poder Ejecutivo en las actuaciones de la Procuraduría General de la República.

Sostuvo, además, que aún no es tiempo para que culminen las investigaciones que se realizan sobre actos contra el patrimonio público cometidos por funcionarios del pasado gobierno.

La Procuradora General de la República calificó como fabulosas fortunas que aparecen en las declaraciones juradas presentadas por funcionarios entrantes y salientes.
Apuntó que se trata de fortunas creadas sin que se conozcan herencias ni posesión de grandes empresas, por lo que se investiga su origen.

Tanto en las declaraciones del Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, Antoliano Peralta, como en la de la Procuradora General de la República, Miriam Germán, hay una respuesta clara a la preocupación y reclamo del pueblo en el sentido de que se ponga fin a la impunidad que tanto daño le ha hecho al país, desde siempre, en especial durante los gobiernos hipercorruptos del Partido de la Liberación Dominicana.

Sin quizá, la parte más importante del cambio que reclamamos quienes votamos por el Partido Revolucionario Moderno y por Luis Abinader fue, precisamente, el adecentamiento del aparato judicial cuya confianza ha sido mermada por jueces corruptos y gobiernos que auspiciaron la impunidad.

Ahora llegó la hora de demostrar que el voto no fue en vano. No hay que desesperarse. Hay que ser pacientes y estas vigilantes.

Recordemos iniquidades como la cometida contra el presidente Salvador Jorge Blanco, acusado malsanamente de corrupción por el presidente Joaquín Balaguer, condenado porque un oficial de mesa del Ejército compró una piña en 18 pesos, que entonces era dinero, por un juez en tiempos en que los jueces eran designados por el Poder Ejecutivo.

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