Opinión

Sin Régimen De Consecuencias                             

Por: Dario Nin

He visto niños mendigando en las calles, pidiendo en los semáforos, el padre en la esquina esperando que le lleve lo recolectado. Sin régimen de consecuencias.
He visto vehículos cruzar la luz roja, hacer rebases temerarios, expeler grandes humaredas de sus tubos de escape, camiones a alta velocidad, transitar por el carril que no le corresponde, con gomas que parecen vejigas para cumpleaños, volteos cargando gravillas sin la lona de protección, o con esta, pero súper deterioradas, rompiendo los cristales a todo el que rebasa o viene detrás. He visto conductores tomando alcohol mientras conducen o estacionarse en una gasolinera en donde allí le venden ron vino, cerveza, vodka, brandi “y todo lo que sea de amolar” y nada pasa, o sea sin régimen de consecuencias.
He visto negocios de alimentos con los baños que no podrían ser “más asquerosos” sin jabón, sin agua, sin papel, sin nada para la higiene de quien va a comer allí y la cocina ni se diga, , pero siguen operando tan campantes con Juancito , sin régimen de consecuencias.
He visto centros médicos acostar un paciente que acude a emergencias, en una cama y luego acostar a otros según van llegando sin cambiar las sábanas o si colocar el papel, lo que puede constituirse en un foco de infección y nada pasa o sea sin régimen de consecuencias.
He visto insultar y difamar a las personas de forma abusiva y temeraria, por los medios de comunicación, radio, televisión, digitales, redes y otros. Sin régimen de consecuencias.
He visto denuncia, sobre robo de exámenes para residencias médicas, revistas científicas, trabajo intelectual, sin régimen de consecuencias.
He visto compra de votos en las elecciones de un lado y del otro y nunca pasa nada, o sea sin régimen de consecuencias
He visto accidentes uno tras otros en nuestras carreteras, al caer los vehículos a las cañadas o lo ríos, porque las barandas que la cubrían fueron destruidas, por un vehículo que a su vez tenía un seguro para reparar el daño causado. Este les reparó a los privados, pero como esa es propiedad es pública, del estado, o sea de todos los dominicanos, no lo hace; porque a nadie parece interesarle, y porque si no repara no pasa nada, o sea, sin régimen de consecuencias.
He visto calles deterioradas por tres años y medio solo en espera que se acerque el periodo de elecciones para ser reparada, esto lo observo desde que tengo capacidad de recuerdos, lo que se hace con la deliberada intención de hacer el trueque, suplir necesidades por votos y no pasa nada. O sea, sin régimen de consecuencia.

Desde que tengo uso de razón, he visto gente que se adueña de la cosa pública, le pasan lo hurtado a sus sucesivas generaciones quienes se reciclan a” honorables” y no pasa nada o sea sin régimen de consecuencias.

A raíz de la muerte de una perrita llamada Lola, escribí el año pasado un artículo que titulé “Mataron a Lola con régimen de consecuencias”. En él destacaba cómo antes era normal y sin régimen de consecuencias. La muerte de la perrita Lola, si trajo régimen de consecuencias, pues por lo menos se le dio unos días prisión preventiva a la autora material del hecho y entonces a partir de ahí, la muerte de animales como la de la perrita, si tenían régimen de consecuencias. Le transcribo el artículo para que vea, el enfoque es interesante e histórico. “Mataron a Lola con régimen de consecuencias” Hoy hay una expresión que repetimos sin detenernos a pensar de lo machista y cruel de la acción que la originó “estoy mejor que Lola antes de las tres”
Antes de continuar usándola debemos preguntarnos quien fue Lola y que le sucedió a las tres. La frase venia de boca en boca desde principio del siglo XX. Refiere al acontecimiento en la que como se dice hoy, una trabajadora sexual cubana fue ultimada con una estoca en el pecho, por su amante, un médico que identifican como Edmundo Mas.
Cuenta la Narración que Edmundo no resistió el galanteo que Lola tenía con otros y su despecho le llevo a quitar la vida, a una “ p… ” , según el criterio que se le atribuye.
En verdad no sé qué le sucedió a Edmundo y cual pena se le impuso por su ¨” pasional acción” a tal punto lo de pasional, que la propia víctima pedía, según se cuenta y lo cuenta una canción quería volver a besarlo antes de morir.
Lo que sí sé, es que la frase se fue repitiendo de boca en boca y se utilizó como chiste y chercha o para amenazas fatales de forma sutil y se hizo a un más famosa cuando e l presidente cubano Ramón Grau San Martin, miró su reloj y exclamo: “C… si ya son las tres de la tarde, hora en que mataron a Lola”, lo que catapultó esa expresión.
Este hecho aconteció en cuba en los inicios del siglo XX como ya le conté. Pero en esta ocasión no vengo a referirme a la Lola Cubana, es mas no vengo a referirme ni siquiera a la muerte de un ser humano, me referiré a Lola, la perrita de Santiago que fue muerta apuñaladas por Alba Iris Núñez
La expresión “como si lo hubiese hecho a un perro” forma parte de las frases idiomática del dominicano, se recurre a ella para apuntar que lo que se hizo no tendrá régimen de consecuencias porque total cualquiera le quita la vida un perro y no pasa nada.
Si lo que acabo de expresa lo hubiese dicho en audio habría hecho una pausa y en lo inmediato un review, rápido, porque a partir de ahora creo que así no será.
Alba Iris Núñez, se convierte el primer ser humano en la República Dominicana, en ser sancionada por dar muerte a un perro, bueno…, aun no lo ha sido, pero ya recibió medida de coerción por ese hecho, consistente en prisión preventiva de 15 días
La medida fue impuesta por el juzgado de atención permanente de Santiago. Esta noticia ya está por todas partes, por si le puede interesar más detalles.
De ella yo quiero destacar el régimen de consecuencias, apuesto que a partir de ahora y si se sigue dando promoción a esta medida, podría aparecer dos o tres arriesgados que digan: “voy a matar a este y que me metan preso a mí” , pero si lo hace y se le mete preso, el afán de protagonismo a ese precio disminuirá por el régimen de consecuencias que conlleva esa acción. Que (aclaro) no es la medida, sino sanciones que podrían ser hasta un año de prisión conforme lo dispone la ley 248-12.
Igual que esa, tenemos la ley No. 120-99, que prohíbe a toda persona física o moral tirar desperdicios sólidos y de cualesquiera naturalezas en calles, aceras, parques, carreteras, contenes, caminos, balnearios, mares, ríos.
Esta ley en su artículo 4 y sus párrafos, contempla sanciones tanto de privación de libertad como multas, pero los ayuntamientos no se han organizado para perseguir su aplicación y por eso vemos que desde vehículos se arrojan desperdicios, o vemos esos amontonamientos de basura en las calles aceras y contenes.
Ley 63-17 sobre Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial, contempla sanciones que se pueden aplicar sin esperar mayor reglamentación como es el no respeto a estacionarse en determinados lugares, o cruzar en rojos los semáforos. Solo hay que ver lo que sucede de seis a siete de la mañana en nuestras esquinas en donde la mayoría de los conductores pasan en rojo y nada sucede. Nadie usando la lógica se explica por qué los motoristas andan media calle en una sola goma a los ojos de los agentes del orden y tampoco pasa nada, así cruzan semáforos o hacen malabares entre vehículos-
Y como está, la venta de alcohol y tabaco a menores, tomar mientras se conduce, música alta, vehículo sin luz y sin placa, con humo y ruido a granel. Observe que no hay un motorista que tenga una luz, ya que se la quintan porque eso es lo que está. ¿y la policía?… ¡bien gracias, muy amables y te mandan saludos!
En fin, aquí hacemos lo que nos da la gana, estamos como chivos sin ley, porque no hay voluntad para aplicar el régimen de consecuencias que ya está establecido en la ley.
Ya pusieron un cascabel a un gato, hay más cascabel y muchos más gatos. ¿Quién se anima a ser el próximo protagonista de las fuerzas del bien y la liga de la justicia?”
Termino la cita. Espero que despierte por lo menos la curiosidad para discutir lo bueno que sería aplicar un régimen de consecuencias.

Hasta la próxima.
Dario Nin

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