Reportaje

¿Secretaria y sexy?

Desde las figuras marcadas de los años 60 que muestra la serie «Mad Men», con faldas de tubo y vestidos ceñidos, pasando por las chaquetas con hombreras ochenteras y los suéteres con cinturón que lucía Melanie Griffith en la película «Working Girl», la moda ha tratado de combatir la uniformidad de los trajes oscuros que pueblan los despachos, pero manteniendo los códigos de vestimenta.

Esta temporada lo intenta reinventando las piezas clave del estilismo de oficina. Los trajes monocolor de dos piezas, las faldas, los vestidos y la clásica combinación de pantalones con chaqueta, son básicos atemporales e indiscutibles que se mantienen como tendencia con cortes diferentes, combinaciones más atrevidas y salpicados por el color de los complementos.

Larga vida al traje
Los trajes de sastre, un básico recurrente, se transforman para dar lugar a “dos piezas” más contemporáneos con piezas ideales para romper con la oscuridad de las prendas de oficina.

Las faldas tubo también siguen siendo un básico de moda, siempre que no se combinen con una impersonal camisa blanca y una chaqueta americana. Un suéter monocolor y una cazadora elegante son una buena opción para aportar un aire más fresco a la combinación.

Del día a la noche
El mismo estilismo se puede reutilizar para la noche, cambiando los zapatos de salón o los botines por unas elegantes sandalias negras de tacón, y el maletín repleto de papeles por un bolso tipo “clutch”.

Las faldas con vuelo en colores neutros también son una buena opción para la oficina, combinadas con botines de ante y complementos que aporten un toque de distinción.

La chaqueta masculina con cuadros ingleses, junto a un pantalón básico blanco y un suéter rayado del estilo de los años 70, es otra de las tendencias de la temporada para oficinistas, secretarias o directivas, que también pueden optar por los vestidos de tejidos suaves como el punto, de manga larga, ceñidos al cuerpo y que se alargan hasta tapar las rodillas.

Los colores básicos son tus aliados
Esta temporada las editoriales de moda demuestran que el gris tampoco tiene por qué ser aburrido. Las faldas y pantalones de este color, de tejidos masculinos como el “tweed” o a cuadros, dejan de ser anodinos si se contrastan con prendas más femeninas, y encuentran en el blanco el aliado para la combinación perfecta.

Para un “look” más informal, unos pantalones de cuero con un suéter en blanco, o un pantalón de tela gris, con zapatillas blancas y una prenda de abrigo del mismo color, resultan una opción fácil.

El jumpsuit, pieza estrella de la temporada, también es una prenda de oficina si se elige en un tono oscuro y neutro, que se rompe por el toque desenfadado de los complementos, en colores más vivos o con estampados animales.

Los lentes de sol también se convierten en la oficina en un accesorio más: de pasta, de metal, redondas o “vintage”, permiten jugar con los colores y formas para dar un toque más personal al estilismo. EFE

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