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Rehén israelí liberada describe cómo se deterioraban las condiciones de cautiverio con Hamás

A Munder la capturaron el 7 de octubre de su casa en Nir Oz, un kibutz en el sur de Israel. A su esposo, Avraham, de su misma edad, lo capturaron y permanece en Gaza. Al hijo de ambos lo asesinaron en el ataque.

TEL AVIV, Israel (AP) — Una rehén israelí liberada por Hamás dijo en una entrevista que en un principio comía bien en su cautiverio, hasta que las condiciones empeoraron y la gente empezó a pasar hambre. Estuvo retenida en una habitación “asfixiante” y durmió en sillas de plástico con una sábana durante casi 50 días.

En una de las primeras entrevistas a un rehén liberado, Ruti Munder, de 78 años, dijo a la televisora Channel 13 que había estado en todo momento con su hija, Keren, y su nieto, Ohad Munder-Zichri, que celebró su noveno cumpleaños en cautiverio. Su testimonio, emitido el lunes, ampliaba el goteo de información sobre la experiencia de los prisioneros retenidos en Gaza.

A Munder la capturaron el 7 de octubre de su casa en Nir Oz, un kibutz en el sur de Israel. A su esposo, Avraham, de su misma edad, lo capturaron y permanece en Gaza. Al hijo de ambos lo asesinaron en el ataque.

¿Que comían los rehenes?
Al principio, relató, comían “pollo con arroz, toda clase de comida enlatada y queso”, dijo Munder a Channel 13. “Estábamos bien”.

Les daban té por la mañana y por la tarde, y los niños recibían dulces. Pero el menú cambió cuando “la situación económica no era buena, y la gente tenía hambre”.

Israel ha mantenido un duro asedio a Gaza desde que comenzó la guerra, que ha provocado escasez de comida, combustible y otros productos básicos.

La salud de los rehenes
Munder regresó en buen estado físico, como la mayoría de otros rehenes. Una mujer de 84 años tuvo que ser hospitalizada tras su liberación. No recibió tratamiento adecuado cuando estaba retenida, por lo que se teme por su vida, según los médicos. Otra necesitó cirugía.

En su mayoría, los rehenes liberados no se han mostrado en público desde su regreso. Cualquier detalle sobre sus penurias ha llegado a través de familiares, que no han revelado mucho.

Munder, que confirmó los relatos de parientes de otros cautivos liberados, dijo que dormían en sillas de plástico. Ella se cubría con una sábana, pero que no todos los rehenes tenían una, relató.

Los niños que estaban allí se quedaban despiertos hasta tarde charlando, y algunas de las niñas lloraban, señaló. Algunos chicos dormían en el suelo.

Dijo que se levantaba tarde para ayudar a pasar el tiempo. La sala donde estaba retenida era “asfixiante” y la gente no podía abrir las persianas, aunque ella logró abrir un poco una ventana.

“Fue muy difícil”, dijo.

Munder relató su experiencia el mismo día que Israel y Hamás acordaron ampliar su tregua. Los dos bandos han intercambiado rehenes israelíes por prisioneros palestinos dentro de un acuerdo de cese el fuego que ha detenido los combates. El acuerdo también incluye un incremento de la ayuda a Gaza.

Israel declaró la guerra después del ataque transfronterizo del grupo armado del 7 de octubre, en el que asesinaron a 1.200 personas y capturaron a otras 240. Una ofensiva israelí ha matado a más de 13.000 palestinos, según las autoridades de salud en el territorio controlado por Hamás.

Munder dijo que el 7 de octubre la metieron en un vehículo con su familia y la llevaron a Gaza. Un miliciano les cubrió con una manta que su nieto había llevado desde la casa, según dijo para impedir que vieran a los milicianos que les rodeaban. Cuando estaba retenida supo por un miliciano de Hamás que escuchaba la radio que su hijo había muerto, según el reporte de Channel 13.

Mantenían la esperanza de ser liberada
Aun así, dijo, tenía esperanzas de que la iban a liberar.

“Era optimista. Yo comprendía que si veníamos aquí, seríamos liberados. Entendía que si estábamos vivos… mataron a todos los que quisieron en Nir Oz.

Dos televisoras israelíes, los canales 12 y 13, reportaron que el máximo comandante de Hamás en Gaza, Yahya Sinwar, visitó a rehenes en un túnel y les aseguró que no serían lastimados.

“Están seguros aquí. No les ocurrirá nada”, dijo, según los reportes idénticos, que no revelaron su fuente.

La mayoría de liberados en esta ronda eran casi todos mujeres y niños. Han pasado revisiones físicas y psicológicas en hospitales israelíes antes de regresar a casa.

Mirit Regev, cuya hija de 21 años, Maya, fue liberada el domingo, dijo a la televisora pública israelí Kan que a su familia se le había recomendado “devolverle el poder” en sus interacciones pidiéndole siempre permiso antes de que hacer algo, como salir de la habitación. El hijo de 18 años de Regev, Itai, sigue retenido por Hamás.

“Historias muy difíciles y complejas”
Itai Pessach, director del Hospital Infantil Edmond y Lily Safra en el Centro Médico Sheba, donde han sido atendidos muchos de los niños liberados, dijo que sentía algo de optimismo porque los rehenes se estaban recuperando físicamente. Pero dijo que el personal médico había escuchado “historias muy difíciles y complejas de su tiempo como cautivos de Hamás”, sin entrar en detalles.

“Entendemos que pese al hecho de que pueden estar mejorando físicamente, hay un largo, largo camino que recorrer antes de sanar”, dijo.

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