Opinión

Qué Se Dice: Prácticas que no cambian

Por: Claudio Acosta

A propósito de cambio, palabra que seguiremos escuchando hasta que nos hartemos o ya no merezca la pena seguirla utilizando, hay que decir que algunas cosas siguen igualitas gobierno tras gobierno, como por ejemplo la vieja práctica tanto de miembros de la DNCD como de la Policía de ponerles drogas a los jóvenes en los barrios, sea para extorsionar a sus familias y que éstas tengan que salir a buscar ese dinero donde sea, o para ficharlos por tráfico de drogas y se vean obligados a llevar para siempre un estigma que les impedirá conseguir un trabajo decente.

Es precisamente lo que han denunciado representantes de iglesias y organizaciones comunitarias del barrio Los Guandules, en el Distrito Nacional, quienes se quejan de que esos apresamientos dañan la imagen y la moral de la juventud sana de la zona, comprometiendo su futuro y la posibilidad de insertarse en el mundo laboral, a lo que los jóvenes de los barrios tienen tanto derecho como los que viven en el polígono central.

El pastor Carlos Moisés Ferreras Henríquez contó a los periodistas que hace unos días varios adolescentes fueron detenidos por miembros de la DNCD, y sin estar vinculados al negocio de las drogas, les colocaron marihuana, se los llevaron presos y los ficharon.

Por eso pidieron al presidente de la agencia antinarcóticos, contralmirante José Manuel Cabrera Ulloa, que mande a detener esa “infame práctica”, tantas veces denunciada pero sin consecuencias.

Una práctica con la que el Estado, a través de la DNCD y la Policía, persigue, abusa y atropella a los jóvenes de nuestros barrios más empobrecidos, donde no todo el mundo es un delincuente, un atracador o un traficante de sustancias ilegales, a los que por ser pobres o tener “una pelada caliente” consideran sospechosos de cualquier delito y, si no lo son, les colocan drogas para que lo sean. Y eso ni es justo, ni es legal, ni debe seguir pasando en un Gobierno que prometió un cambio.

Un comentario

  1. Eso es así. La Policía Nacional sigue abusando de los ciudadanos pobres, pateándolos, vejándolos, en fin es un abuso constante con el macuteo a los motorizados, que si no le dan dinero le llevan su motor al destacamento y ahí es que la pintura es dura. El que no lleva más de 500 pesos no le entregan su motor aunque tenga todos sus papeles al día. Lo digo porque a mi hijo le ha pasado y yo he tenido que ir al bendito destacamento (cosa que no me gusta) a ver si le entregan su pasola.

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