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Presunta violación de dos menores a manos de agentes de policía desata indignación en México

Dos hechos similares, ocurridos en menos de 10 días en la capital mexicana, levantan la indignación del movimiento feminista contra los supuestos abusos policiales que la Fiscalía mexicana todavía no ha logrado resolver.

El primero tuvo lugar en la madrugada del pasado 3 de agosto, cuando una joven de 17 años denunció, ante la Fiscalía de Delitos Sexuales, que había sido violada por cuatro agentes de policía cuando regresaba de una fiesta en la delegación Aztapoztalco, al norte de la ciudad. Según se desprende de la denuncia, cuando estaba a pocos metros de su casa, una patrulla policial se colocó a su lado y la subieron forzosamente al vehículo para quitarle la ropa y violarla por turnos.

Desde entonces, la conducta de las autoridades de la capital ha sido más bien errática. En un principio, al menos 10 agentes que operaban en la zona en el momento de la tragedia fueron citados a declarar, pero ninguno de ellos ha sido imputado formalmente.

Antes deberán ser identificados por la menor agredida en una rueda de reconocimiento que aún no se ha producido. Por ello, el pasado 9 de agosto el secretario de Seguridad Pública de Ciudad de México, Jesús Orta, defendió la decisión de mantener a los agentes señalados en las calles, ya que “no se pueden violar sus derechos laborales”.

Horas más tarde, la jefa de gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum, salió al paso para matizar la información de Orta: “No se reincorporan a sus funciones; se está haciendo toda la investigación. Siempre hemos dicho que en estos casos vamos a estar del lado de la Justicia”.

El mismo día que se registraron estas declaraciones de autoridades de la capital, en el centro histórico de la ciudad, se registró otra presunta violación de una menor a manos de un policía. Una joven de 16 años, llamada Estefanía, denunció haber sido víctima de una agresión sexual en los baños del Museo Archivo de la Fotografía.

Edgar Bertín, de 25 años, agente de policía que custodiaba el acceso a las instalaciones, fue identificado más tarde por la joven como su agresor. El agente rechazó cualquier abuso e insistió en que todo había sido un “acto consensuado”. No obstante, tras la identificación, Edgar fue detenido y trasladado al Reclusorio Oriente y permanece allí pendiente del juicio.

Fuente: El Mundo

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