Opinión

Por amor a Dios y por conmiseracion al projimo, eduquemos las emociones

Por: Dario Nin

Yo, no se si usted ha sentido impotencia y al mismo tiempo el imperativo de gritarle a alguien dos o tres improperios para decirle: ¡Mira…, como es que no te das cuenta! Le aseguro que realmente de vez en cuando, pero muy a menudo también me siento así. Pero las emociones no me pueden dominar-

Cada vez que me entero de una agresión en la escuela, en la familia, en la pareja, y observo el desborde de la mayoría de funcionarios públicos y dueños o productores de medios de comunicación diciendo lo que hay que hacer y “el se debe de” teniendo en sus manos gran parte de la solución; lo experimento.

A continuación, voy a citar algunos párrafos de artículos del suscrito, que apuntan a la educación de las emociones como contribución a la disminución de la violencia intrafamiliar y en sentido general:

En el mes de junio del 2013, se publicó del suscrito, un artículo que titulé: “La educación de las emociones debe preceder a cualquier otro tipo de instrucción”

Citaba a Richard Davidson neurocientífico mundialmente reconocido por haber dedicado gran parte de su carrera a la investigación de los mecanismos que contribuyen a generar desordenes emocionales como la depresión y la ansiedad.

Sostiene Davidson, que la práctica del altruismo; por ejemplo, durante sólo dos semanas es capaz de generar cambios a nivel cerebral positivamente en el sentido de lo practicado.

En el mes de enero del 2016, envié a los medios digitales un escrito que titulé “Educación de las emociones una voz que sigue clamando en el desierto” Los primeros párrafos decían: “Hoy todo el mundo lamenta la muerte de una figura pública como el alcalde del municipio Santo Domingo Este, Juan de los Santos. Una situación mal manejada emocionalmente parece que fue el detonante de esta tragedia.

Junto a la tragedia que en la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU) dejaba tres muertos. Se anunciaba otro incidente en Santiago de los Caballeros que también cobraba una vida humana, por un mal manejo emocional de una situación aparentemente insignificante.

Todo indica que debemos alfabetizarnos emocionalmente. Profesionales en distintas disciplinas son analfabetas emocionales y ejecutan acciones propias del más incipiente primitivismo”.

En mayo del año pasado (2019), volví a enviar un artículo que titule “La violencia y los malos tratos cesan cuando se educan las emociones” En otras ocasiones y desde Hace años he clamado, como Juan, la necesidad de educar nuestras emociones. El año pasado específicamente, anuncié el inicio de una jornada nacional en ese sentido, con la acción educativa buscábamos trabajar las emociones, sensibilidades y otros contenidos.

Se pretendió abarcar en esa primera entrega, a los principales municipios de la República Dominicana. Es nuestra visión que la jornada se extendiera a todos los pueblos de esta Nación conforme se vayan cumpliendo las metas parciales propuestas.

Sería una utopía, indico ahora, pretender erradicar la violencia, pero disminuirla ha de ser un proyecto nacional que no resiste demora. Recuerdo que la propuesta está en manos de quien puede iniciarla.  Nosotros volvemos como los trascendidos a brindarnos en lo que podamos ayudar.

Continuando la cita, exponía en dicho artículo que: “Las escuelas públicas se han convertido en estos últimos tiempos en un hervidero de situaciones violentas, agresiones físicas y verbales, tal parece que las tandas extendidas en vez de llevar más educación, respeto y disciplina, han destapado todo lo contrario. Tal vez las horas en el centro educativo sin emplearlas en desarrollo de actividades significativas producen estas malas cosechas.

Caería muy bien que tanto maestros, como estudiantes, sin excluir por supuesto, el personal administrativo y de apoyo, reciban el seminario “Gradúalos de Persona”, autoestima , respeto, comunicación asertiva, resiliencia, buen aprovechamiento del recurso tiempo y el perdón, son trabajados en el mismo, para apuntalar lo que más está haciendo falta para una buena convivencia; la persona, “Ser humano libre, responsable, inteligente, que sabe que tiene un rol que cumplir en esta existencia y lo cumple, para el bien propio y de la colectividad.

Frente a tanta violencia, insisto, hace falta cooperación y compromiso y me dirijo con esto, a instituciones como el Ministerio de Educación, centros educativos públicos y privados, INAFOCAM, alcaldías o ayuntamientos, universidades, cooperativas, entre otros”.

Todo lo traído sin contar con el llamado a que nos graduemos de persona, que con decenas de propuestas y artículo desde Centro Persona hemos formulado poniendo manos a la obra con cientos de talleres y seminarios al respecto, pero parafraseando a alguien que conozco, Nos han dejado solos. Pero ya, lo pasado, pasado.

En los primeros cinco días de este año, van   cinco feminicidios y las muertes de algunos de los perpetradores.  Lo que indica que, no hay dudas de que la educación de las emociones sigue siendo una materia pendiente. Quizás El ISFODOSU, y el INAFOCAM, deban retomar la iniciativa. Vuelvo a clamar como Juan. Hasta la próxima. Dario Nin

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