Editorial Invitado

¿Política de comunicación?

Muchos podrán considerar que guardar silencio es una política de comunicación. Sin embargo, en unos tiempos en los que todo se sabe y donde quiera hay alguien grabando, no ser transparente y dar la cara cuando sean asuntos que le conciernen, es una anti política que siempre se revierte en contra del que la ejerce.

Es el caso de la Policía Nacional.

Unos consejeros extranjeros han convencido a la Policía de que si calla obtiene mejores resultados que dando la cara y están equivocados. No han podido borrar la imagen de una institución con serios problemas internos, ni la percepción de la población de que hay una “situación delincuencial” en la cual nadie está seguro.

Una política de comunicación pondría a la Policía activamente como protagonista de la lucha contra el crimen y contra las manzanas podridas de adentro. Una política de comunicación organizaría el contenido de lo que se dice ofreciéndole a la población la idea de que se está en control de la situación.

La Policía está para servir no solo seguridad ciudadana, sino también para llevar tranquilidad a la gente.

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