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«Pasaron trabajo» antes de brillar en MLB

Uno de los aspectos más emocionantes de tener de vuelta el béisbol de ligas menores es poder ver en acción a los que esperamos sean las estrellas del futuro.

El punto es que cuando revisamos cada día los boxscores de las menores, estamos tratando de encontrar, esencialmente, el futuro: Todos queremos saber quiénes vienen en camino. El único problema con eso es que el béisbol es un deporte bien complicado. Hay jugadores a los que les toma tiempo encontrar su camino. Recuerden que Mike Trout bateó .220 en sus primeros 40 juegos en las Grandes Ligas. Sólo porque alguien apunte a ser una estrella no significa que no vaya a atravesar problemas. Y sólo porque alguien esté pasando por un mal momento no significa que no se vaya a convertir en una superestrella.

Entonces, vamos a darles un vistazo a cinco estrellas activas y el peor año de cada uno de ellos en las menores. Es un proceso, ya saben. Toma tiempo.

José Ramírez, 3B, Cleveland

2013: 3 HR, porcentaje de embasarse de .325 en 533 visitas al plato en Doble-A

¿Pueden imaginar un mundo en el que el dominicano Ramírez — alguien que dio 39 jonrones en el 2018 y 17 en 58 partidos del año pasado — sólo conectó tres bambinazos en 533 visitas al plato? Ramírez era conocido por su velocidad y defensa en las menores, pero no por su bate. Y no es como si su poder explotara antes de su llegada a las Mayores: Sacó un solo cuadrangular en Triple-A Columbus en 44 partidos del 2015. Pero luego disparó 11 con Cleveland en el 2016, 29 en el 2017 y ya saben el resto de la historia. Y nunca perdió la velocidad. El poder puede aparecer más tarde. Con Ramírez, llegó después de varios años.

Jacob deGrom, LD, Mets

2013: Récord de 7-7, EFE de 4.51 en 26 aperturas en tres niveles distintos, 10.2 H/IL
¿Alguna vez se han preguntado por qué a deGrom le tomó tanto tiempo llegar a la Gran Carpa? (Tenía casi 26 años cuando finalmente recibió el llamado en el 2014). Miren sus números del 2013. deGrom hizo dos aperturas en Clase-A, pero los ascensos a Doble-A y Triple-A sólo terminaron con el derecho recibiendo más batazos. Doble-A fue particularmente duro: Efectividad de 4.80 en 10 aperturas y 44 ponches en 60 entradas. El año siguiente, 2014, fue su campaña de revelación, con siete fantásticas aperturas en Las Vegas antes de ser subido a los Mets y terminar con promedio de carreras limpias de 2.69 en 22 aperturas en Queens. Y desde entonces, ha sido Jacob deGrom.

Aaron Judge, RF, Yankees

2015: PRO de .224, porcentaje de embasarse de .308, 74 K en 228 visitas al plato en Triple-A
Judge es otro jugador de más edad de la que muchos podrían pensar y eso es porque le tomó bastante tiempo encontrar su nivel en las menores. Obviamente, tenía mucho poder, pero había razones para preguntarse si sería capaz de descifrar finalmente los secretos del bateo. Un año más en Triple-A Scranton/Wilkes-Barre — en el 2016, cuando tuvo porcentaje de embasarse de.366 — le hizo completar su formación. Luego, como tantos otros jugadores en esta lista, todo cayó en su lugar cuando Judge llegó a las Mayores. Es curioso cómo funcionan algunas cosas.

Blake Snell, LZ, Padres

2013: EFE de 4.27 en 23 aperturas, 6.6 BB/9 en Clase-A

Como tantos otros lanzadores, Snell tuvo problemas con su control en los primeros años de su carrera y nunca fue peor que en su tercer año en las fincas de los Rays, cuando apenas podía tirar la bola sobre el home. Igual se las arregló para ponchar a un montón de bateadores, más de uno por inning, así que el talento claramente estaba ahí. Pero si lo veían por aquellos tiempos, lucía muy, muy lejos de las Grandes Ligas. Ganó el Premio Cy Young de la Liga Americana cinco años después.

Adam Wainwright, LD, Cardenales

2004: EFE de 5.37 en 12 aperturas en Triple-A

Que los Cardenales lograran hacerse con el nativo de Georgia en el cambio con los Bravos por J.D. Drew es considerado uno de los mejores movimientos en la historia del equipo, pero hay que acotar que Wainwright, pese a ser un gran prospecto, no estuvo nada bien al principio. En 12 aperturas por Memphis, tuvo promedio de carreras limpias de 5.37, con las bases por bolas como su principal enemigo: Promedió cuatro por cada nueve innings. Fue también en el 2004 que empezó a trabajar con un nuevo receptor, un puertorriqueño de 21 años llamado Yadier Molina.Y sólo para sumar un poco de perspectiva histórica, así le fue a Derek Jeter en su primer año en la Liga de Novatos: 199 visitas al plato, tres jonrones, dos bases robadas, promedio de .202.Entonces, recuerden que sólo hay que darles un poco de tiempo a algunos muchachos. Pero van a llegar a lo más alto.

Fuente: MLB

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