Política

«Mi primer voto», un sufragio que no se dio

La mañana del 16 de febrero me levanté con la ilusión de que las elecciones municipales se encontraban en curso (o eso suponía). Entendía la responsabilidad de cada ciudadano a ejercer su derecho al voto, por lo que quería formar parte de este histórico proceso en mis 18 años.

Creí que se le habían hecho evaluaciones previas al sistema del voto automatizado y tenía las expectativas de que este proceso sería diferente a los demás, e incluso mejor que las primarias simultáneas celebradas en todo el territorio dominicano por los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM), el pasado mes de octubre.

Encendí el televisor para ver cómo marchaba el proceso en las mesas electorales del país y, para mi sorpresa, me enteré de que algunos centros aún no iniciaban. Ya eran las nueve de la mañana, por lo que empecé a preocuparme.

A las dos horas de este hecho, los vecinos de mi comunidad propagaron la noticia de que las elecciones habían sido suspendidas. Cuando revisé mi celular, encontré muchos mensajes de mis contactos y grupos de WhatsApp que hablaban sobre el tema. Videos de protestas y caos llenaron mi teléfono, mientras que también circularon videos de periodistas y políticos exigiendo la renuncia del presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán.

“¿Qué rayos está pasando en el país?”, me dije, aunque ya sabía lo que sucedió. Era la suspensión general de las elecciones municipales que anunció el doctor Castaños Guzmán, tras las irregularidades que se presentaron en los centros de voto automatizado. En las redes llovían videos sobre los candidatos que aparecían y los que no en las maquinarias, así como las quejas de miembros de partidos de la oposición.

Mi creencia en las nuevas maquinarias se esfumó cuando en la noche se filtró un video en el que el presidente de la JCE admitía que el organismo no hizo un control de calidad a la boleta del voto automatizado. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) ya había denunciado las fallas la noche del sábado cuando los delegados evaluaron el proceso. Es decir, las irregularidades eran “cuento viejo”.

No sé si es verdad que el sistema falló o si fue sabotaje de un partido político. Lo que sí sé es que, con este acontecimiento histórico, la economía del país está afectada y su democracia baila en la cuerda floja. Más que recibir la satisfacción de un primer voto, obtuve la decepción de un sistema lleno de incertidumbre.

¿Mi primer voto? Un sufragio que no dejaron concretarse.

Fuente: DL

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