Deportes

Los criollos bailan en una fiesta de cuadrangulares con ritmo para récord

Hace un año, una decena de científicos (físicos, matemáticos, ingenieros y estadígrafos) concluyó que cambios en la composición de las pelotas en 2015 influían en el apreciable aumento de jonrones en las Grandes Ligas.

El grupo llegó a la conclusión tras analizar 37 docenas de pelotas, toneladas de datos de Statcast y Trackman, además de visitar las fábricas de Rawlings en El Salvador y Costa Rica donde desde 1987 se manufacturan 2,4 millones de bolas, entre ellas las 160,000 que se usan por curso en la MLB.

El estudio encargado por el comisionado Rob Manfred daba así la razón a un grupo de lanzadores, con Justin Verlander a la cabeza, que defendían la tesis, pero la liga cerró ahí el tema, un año después de establecerse récord de jonrones (6,105 o 1.26 por juego en 2017).

Pero lo visto en el primer tercio de esta temporada es para abrir los ojos. La media de cuadrangulares topa el récord de 1.33 por partido y antes de la jornada de ayer (cuando se cumplieron dos meses del arranque del curso) ya iban 2,168 palos de cuatro bases, el 35.5% de los que se conectaron en la zafra cuando se estableció la marca actual.

En una campaña en que está previsto se eclipsarán las 11,526 pruebas de dopaje de 2018, Christian Yelich (21) y Cody Bellinger (20) proyectan alcanzar los 60. Es un umbral que Sammy Sosa y Mark McGwire demostraron que era humanamente posible entre finales del siglo pasado e inicio del actual (seis veces), pero que no se alcanza desde que Barry Bonds estableció el récord para un curso (73 en 2001).

Gary Sánchez (17), Marcell Ozuna (15) y Franmil Reyes (15) sacan la cara por la representación dominicana en la parte cercana a la punta y se anotan como serios candidatos para buscar una zafra de 30 vuelacercas.

En la casilla de los primeros 30 jonroneros de la estación aparecen nombres como Derek Dietrich (tercero), Tommy La Stella, Hunter Pence, Tim Beckham, Mitch Garver y Daniel Vogelbach por delante de Mike Trout, Manny Machado, Bryce Harper, Mookie Betts y José Ramírez.

Reyes y el venezolano Renato Núñez, este último una firma de US$2.2 millones en 2010, han comenzado a demostrar el potencial que mostraban como adolescentes, el primero con 15 y el segundo con 12.

El poder de Marte
Entre esos paleros que no estaban en el libreto aparece un dominicano etiquetado desde que firmó como “alita corta”. Se trata de Ketel Marte.

Antes del choque del miércoles ante Colorado y con solo 54 disputados Marte estaba a dos cuadrangulares de empatar su marca personal (14), establecida en 2018 cuando jugó en 153 encuentros.

Desde que debutó como profesional en la Dominican Summer League en 2011 y hasta 2017 (incluyendo ligas menores, invierno y MLB) solo acumuló 26 vuelacercas y 139 bases robadas como un bateador rápido, de la parte alta de la alineación.

Pero este nacido en Nizao (Peravia) hace 25 años, de peso liviano (165 libras) y piernas veloces hizo ajustes no solo en la defensa, donde fue movido del infield a los jardines.

Con su extensión contractual de cinco campañas y US$24 millones en marzo de 2018 también vino un poder sorpresivo, a ambos lados del plato, y este año ha pegado jonrones a la derecha y la zurda en tres ocasiones.

No mueven asistencia

En medio de ese festival de palos, el batazo que atraía multitudes, la asistencia a los parques arroja números preocupantes por segunda campaña en fila.

Solo 26,757 personas asistieron de media en los primeros dos meses, con los Dodgers por las nubes con 47,092, pero la mitad de los equipos por debajo de ese promedio general, con unos Marlins en la cola (9,667).

En 2018 la asistencia se desplomó un 4% hasta 28,830 por juego desde los 30,042 de 2017 y lejos de la media récord, 32,785 en 2007.

Fuente: Diario Libre

Relacionados

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba