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La nueva era de los Spurs: adiós a su Big Three, confianza ciega en Popovich

Tim Duncan mostró el camino. Tony Parker y Manu Ginóbili se le unieron poco después. Kawhi Leonard parecía su sucesor natural pero los Spurs arrancaron este miércoles una nueva era sin uno de los tríos más prolíficos de la historia del deporte y, también, sin el que estaba llamado a tomar su relevo.

“Es raro no verlos por aquí. Son ausencias importantes de jugadores que han estado aquí muchísimo tiempo y que han sido parte de la identidad de esta franquicia (…) Manu sigue viniendo a los entrenamientos, Tim también y eso se agradece”, reconoce a la AFP el pívot español Pau Gasol antes de ganar el primer partido de la temporada 112-108 a los Minnesota Timberwolves.
Duncan inscribió su nombre junto al de los mejores de todos los tiempos al convertir a un equipo hasta la fecha perdedor en uno de los mayores ejemplos de éxito sostenible.

Cinco anillos, el primero de ellos en 1999 junto a David Robinson y los otros cuatro con Parker y Ginóbili (2003, 2005, 2007 y 2014), elevaron a la franquicia texana a los altares de la NBA. Cinco títulos en 15 años que terminaron con la hegemonía de los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant (2000-2003) y también con la de los Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh (2012, 2013).

“Duncan era la habilidad, Ginóbili el corazón y Parker el pegamento”, afirma a la AFP Diego Bernal, diputado demócrata de la Cámara de Representantes de Texas, sobre el tridente que ocupa varios edificios en forma de mural antes de llegar al AT&T Center.

“Ganaron su primer anillo en 1999 pero creo que fue en la segunda oleada de títulos, en 2003 y luego en 2005, cuando la ciudad y la comunidad empezaron a superar el complejo de inferioridad que tenían”, señala por su parte Manuel Solis, quien cubre a los Spurs para el periódico local San Antonio Current desde 2004.

Para Solis, Duncan fue “el más significativo e importante”, Ginóbili “el más querido porque era con el que la gente conectaba” y destaca el mérito de Parker, sin el que no podrían haberse coronado en esos años y que “durante muchas fases fue el mejor base de la liga”.
El fin de una era
Por los Spurs, fundados como Dallas Chaparrals en 1967, pasaron estrellas de la talla de James Silas y George Gervin pero no fue hasta la llegada de “El Almirante” David Robinson, y su posterior sociedad con Tim Duncan en 1997, que el equipo no ganó su primer anillo, en 1999.

Más tarde, Parker y Ginóbili tomaron el testigo de Robinson y los texanos se consolidaron como una de las fuerzas más poderosas de la liga. El recambio parecía asegurado con Kawhi Leonard, MVP de las Finales de 2014, pero una misteriosa lesión en el cuádriceps derecho lo enfrentó a la franquicia hasta su traspaso en julio rumbo a Toronto.

“Parecía que se había pasado la antorcha, de Duncan a Kawhi, como la nueva cara de la franquicia. Parecía hecho en el molde de San Antonio pero, al final, acabó actuando como una superestrella mimada que tomó a todos con la guardia baja”, critica el diputado Bernal, seguidor de los Spurs.

San Antonio, por primera vez en casi dos décadas, arrancó este miércoles una nueva campaña sin ninguno de ellos: Duncan se retiró en 2016, Ginóbili este agosto y Parker se marchó a los Charlotte Hornets en la agencia libre.

“Vamos a echar de menos su liderazgo. Han estado aquí mucho tiempo, (Ginóbili y Parker) han sido cuatro veces campeones de la NBA y saben lo que se necesita (para ganar). También vamos a extrañar su presencia en el vestuario”, dice a la AFP el base australiano Patty Mills.

“Es definitivamente el final de una era aunque Popovich siga ahí. Con el adiós de estos jugadores va a ser interesante ver cómo el sistema responde y en qué se convierte esta nueva generación”, asegura Solis, en referencia a la nueva hornada de talento joven que cocina Popovich a fuego lento.
El efecto Popovich
Así, en cuestión de semanas, las “Espuelas” perdieron a dos de sus mitos y también al que iba a ser su sucesor. Robinson, Duncan, Parker, Ginóbili, Kawhi y cinco anillos entre medias. Muchos jugadores, entrenadores y un modelo que ha intentado ser replicado hasta la extenuación. Todo, con un único nexo común: Gregg Popovich.

“Si la pregunta hubiera sido: ‘te quedas con Kawhi y pierdes a Popovich o te quedas con Pop y pierdes a Kawhi’, todo el mundo hubiera dicho ‘te quedas con Pop’, porque eso es lo que nos hace diferentes”, afirma Bernal.

Solis es de la misma opinión. Tener a Popovich calma y hace ser optimista a una afición acostumbrada a pelear por lo máximo.

“Ahora es cuando se va a ver el valor de tener a Popovich. De tener continuidad. Ahora es cuando vamos a ver de verdad y exactamente cuán importante y cuánto impacto tiene el sistema en el equipo”, sentencia el periodista. AFP

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