Opinión

La justicia como virtud

Por: José Antonio Torres

La justicia a través de la historia ha sido objeto de varias definiciones según el momento histórico y según cada autor. Sin embargo, en lo que todos coinciden es que la justicia es la virtud social por excelencia.

Aristóteles afirma que la justicia universal representa la suma de virtudes en las relaciones sociales, en cambio, la justicia particular es una parte del total de las virtudes que tiene como objeto la distribución e intercambio de bienes, así como la violación de las normas que presiden dichas actividades.

En su libro, La ética Nicomáquea, Aristóteles afirma que la justicia particular se caracteriza por ser subconjunto de la justicia universal que se refiere a un tipo particular de actividades, en la Retórica la diferencia se define a través de si las relación es con un individuo o con la comunidad en conjunto.

Lo que queda claro es que no se trata de dos especies distintas de justicia, sino que la justicia particular, en cualquier caso, presupone la justicia universal, la distinción implica dos maneras de aplicar el concepto de justicia: en sentido amplio o general y en sentido especial o restringido.

Actualmente cuando hablamos de justicia, nos referimos a la virtud que consiste en dar a cada uno lo que le pertenece, considerada ésta como uno de las cuatro virtudes cardinales.

A menudo creemos que la justicia debería ser sinónimo de derecho, pero la realidad de los hechos demuestra lo contrario, ya veces el derecho deja de ser justo por impulsos motivados en el ambiente.

Hay que tener claro que el derecho no es sino un medio que sirve para garantizar los Intereses de la vida, ayudar a las necesidades, realizar sus fines.

Visto esto, podemos concluir en que la justicia, más que cualquier tratado debe verse como una virtud que consiste en el hábito o voluntad firme, constante, perpetuo y libre de reconocer y otorgar el derecho de los demás.

Persona justa es la que realiza el bien que le Impone la virtud de la justicia. El acto virtuoso es por esencia libremente determinado y por tanto voluntario. La persona virtuosa realiza perpetua y constantemente actos justos.

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