Opinión

La hormona del hambre

Por: José Antonio Torres

Rebuscando entre papeles anoche me encontré con una investigación de la nutricionista española Paula Mera, de la Universidad de Barcelona, y compartiré con ustedes la parte relativa a la hormona del hambre.
La grelina es una hormona gástrica que regula el apetito y la homeostasis nutricional. Los niveles circulantes de esta hormona aumentan durante el ayuno e inducen hambre.

Además, la grelina modula procesos fisiológicos aparentemente tan dispares como la secreción de insulina o la memoria. Con todo, su papel en la regulación del apetito y el peso convierte a esta hormona en una interesante diana terapéutica para el tratamiento de la obesidad y las enfermedades relacionadas.

El hambre es un mecanismo de supervivencia y su importancia se refleja en los elegantes y elaborados sistemas neuroendocrinos que regulan el apetito en organismos homeotermos, como los humanos.

En este contexto el cerebro funciona como un ordenador: utiliza información sensorial, nutricional, hormonal y metabólica de dentro y fuera del cuerpo para modular de manera consecuente la ingesta de alimentos, el gasto energético o la actividad física.

El objetivo es mantener un balance energético neutro (ingesta de calorías igual a gasto) y, como consecuencia, un peso estable.

En las últimas décadas, la investigación en animales de laboratorio modificados genéticamente ha permitido avanzar considerablemente nuestro conocimiento de las diferentes funciones de la grelina.

La mayoría de trabajos se han basado en analizar el fenotipo de ratones deficientes para el GHS-R o en estudios farmacológicos de animales tratados con grelina, así como con agonistas (sustancia que se une al receptor de una hormona y simula el efecto de la misma) y antagonistas (sustancia que se une al receptor de una hormona y bloquea el efecto de la misma) del GHS-R.

Estos experimentos han demostrado que, además de estimular el apetito, la acción de la grelina en el hipotálamo regula otros aspectos del metabolismo energético; pues aumenta la acumulación de lípidos en tejido adiposo e hígado y disminuye la termogénesis en tejido adiposo marrón.

Como resultado la grelina induce un balance energético positivo, favoreciendo el acúmulo de grasa.

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