Opinión

El tsunami detrás de la guerra comercial

Por: Eduardo Klinger Pevida

Un fuerte terremoto con epicentro en el mar puede generar un oleaje devastador al llegar a la costa provocando una penetración arrasadora y profunda en tierra, es lo conocido como tsunami. Frecuentemente sus consecuencias son más brutales que el mismo terremoto. Asimismo lo que se califica como la “peor guerra comercial de la historia”está generando un gran impacto económico tanto en sus principales contendientes como a nivel global y eso que todas las “gigantescas olas” no han llegado aún a las costas. Los menos familiarizados con los procesos económicos pueden no ver integralmente las consecuencias de elevar aranceles a las importaciones. Esa estrategia impacta el comercio global, el flujo de inversiones, el desarrollo tecnológico, el empleo, los precios internos y la tasa de crecimiento nacional y mundial,entre muchos otros efectos nocivos. La relación costo beneficio es negativa.

El Banco Central Europeo –BCE–advierte que la dinámica de aplicación de aranceles y la consecuente retaliación de los afectados – China, Europa, Canadá y México – tiene potencial para presionar a la baja la economía mundial, en medio de un proceso de recuperación de la severa crisis que le afectó en los últimos años. Criterio respaldado por todos los organismos globales, a saber: FMI, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio – OMC -, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo – UNCTAD – y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE -. El FMI ha alertado que la expansión que veníase registrando se ha estancado y que pueden visualizarse riesgos en el corto plazo además de que las consecuencias globales se sentirán, cuanto más tarde, en 2020 con contracción del crecimiento mundial de 0.5%. Analistas y centros de pensamiento han alertado de que la confrontación pudiera estar llegando a un punto de “no retorno”. Ha ido extendiéndose el temor ante la diatriba anti china de la administración estadounidense de que el mundo se esté abocando a un nuevo escenario de “Guerra Fría” creando nuevos temores y tensiones.

Por el momento, el creciente encrespamiento en las relaciones comerciales incide negativamente en la estabilidad económica – financiera creando serias preocupaciones e incertidumbres globales. Las consecuencias de una política arancelaria agresiva hacen, inevitablemente, metástasis en otros aspectos más allá del comercio, su efecto no se limita al impacto sobre los bienes gravados y el incremento de precios sino que igualmente golpean otras variables económicas sensitivas. Es el caso, por ejemplo, sobre los flujos de Inversión Extranjera Directa – IED – ante las incógnitas prospectivas que enfrentan las grandes empresas inversionistas. De acuerdo a la UNCTAD en 2017 se produjo una fuerte contracción en las corrientes de inversión directa y todo indica que la tendencia se mantendrá en este año. Desde China, principal inversor en la economía norteamericana, su flujo de inversión hacia EE.UU se redujo desde 46 mil millones en 2016 a 29 mil millones en 2017 y la contracción se ha mantenido durante 2018.

El escenario es complejo y grave. Lo seguiremos abordando.

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