Opinión

Coronavirus y elecciones

Por: Nelson Encarnación

En medio de la enorme tragedia mundial que significa la pandemia de coronavirus no sería nada agradable que en la República Dominicana se estuviera tratando un tema no relacionado directamente con la necesaria solidaridad generalizada para hacerle frente a la crisis sanitaria que nos amenaza a todos.

Sin embargo, ha habido que distraer un valioso tiempo para abordar el tema electoral que también nos atañe, pues el país está llamado por la Constitución de la República a decidir el curso institucional por los próximos cuatro años mediante la elección de las nuevas autoridades nacionales.

Se entendería un tema fuera de discusión, de no ser por el hecho de que en las últimas horas suenan voces que con un desinterés simulado, lanzan la idea de que lo conveniente sería posponer las elecciones presidenciales y legislativas pautadas para el 17 de mayo próximo, en el entendido de que la pandemia reduce las condiciones para que se celebren.

Ninguna de esas ideas surge de la nada, sin importar que provengan de voces alineadas con la oposición. Y estas han sido las menos.

En las últimas jornadas ha aflorado un enjambre de opinantes ubicados en las cercanías del partido de Gobierno cuyo tema fundamental es afincar el criterio de que nuestro país no puede celebrar esos procesos sin poner en peligro a los votantes.

Y uno conociendo el talante del Partido de la Liberación Dominicana sabe que se trata de una línea que procede de su dirección principal con la finalidad de sembrar la matriz de opinión en ese sentido, de forma que se convierta “en un clamor nacional”.

¿Qué procuraría el PLD con una posposición de los comicios? Para nadie es un secreto que el candidato oficialista todavía “necesita tiempo” para llegarle a la población, a pesar de que tiene en campaña tanto tiempo como los demás aspirantes a la Presidencia de la República.

Es una idea peregrina, pues como refiere uno de los versos de la canción “Pueblo blanco”, del español Joan Manuel Serrat, “…no esperes mañana lo que no te dio ayer”.

Esto es, que un candidato tirado al ruedo inclusive por encima de la ley electoral sin haber logrado un posicionamiento competitivo, una eventual posposición de las elecciones le serviría de poco, y si acaso se produjese una variación de su situación, sería para seguir bajando en las preferencias de los votantes.

De modo que la posición de las elecciones no debería estar en la mesa de discusión de los partidos de oposición, y ha hecho bien la Junta Central Electoral con seguir adelante conforme su calendario, aunque ciertamente, al final la JCE se debe a lo que decidan los actores del proceso.

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