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Chile ante la paradoja de una vacunación veloz y un COVID-19 sin tregua

Chile ya superó los seis millones de vacunados contra el COVID-19 con al menos una dosis, y una gran parte de los mayores de 70 años ya están inmunizados, pero nada evitó que un alza sostenida de los contagios pusiera al límite los hospitales y el país volviera a confinarse.

El mismo jueves en que Chile superó las seis millones de personas que recibieron la primera dosis -3.1 millones con dos-, más del 80% de los 19 millones de habitantes inicia un nuevo confinamiento total, sin posibilidad siquiera de salir a comprar insumos básicos el fin de semana.

Chile lidera el proceso de vacunación en América Latina y el gobierno del conservador Sebastián Piñera pidió a la población “un último esfuerzo” para superar la pandemia. Los primeros efectos de la inmunización de casi 30% de su población se esperan para abril.

El ministro de Salud, Enrique Paris, reconoce que la medida de confinamiento “es dura pero necesaria” para controlar el virus en la Región Metropolitana, la más poblada de Chile.

– Carriles separados –

Nuevas variantes del virus, el relajo de la población frente a la vacunación y el fin de las vacaciones del verano austral explican el alza de los contagios. El jueves se superaron los 7.000 nuevos contagios en 24 horas, el segundo registro más alto desde que empezó la pandemia.

“Son fenómenos que corren por carriles totalmente distintos”, dijo a la AFP Darwin Acuña, presidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva, sobre el avance de la vacunación y el aumento de los contagios que suman 954,762 y 22,524 fallecidos.

Las vacunas comenzaron a ser administradas el 24 de diciembre, primero con el personal médico, y a partir del 3 de febrero con la población en general, partiendo con mayores de 90 años.

“El efecto de la vacuna para la población de más riesgo todavía no se ve, porque para la población de riesgo su segunda dosis recién fue administrada (hace cerca de 10 días atrás)”, dice Acuña.

A mediados de abril se espera “ver un efecto real en lo que es requerimientos de camas críticas en la población más de riesgo” y en las cifras de mortalidad, agregó.

En las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) perciben algunas diferencias frente a la primera ola: pacientes más jóvenes y que ingresan con mayor gravedad.

“Pareciera ser más agresivo que el año pasado; hay pacientes que llegan casi directo a la UCI y a intubarse”, dijo a la AFP Héctor Ugarte, Médico Jefe de la Unidad de Paciente Crítico Adulto del hospital San Pablo de Coquimbo, ciudad costera 460 km al norte de Santiago.

Las edades de hospitalización por covid han “bajado enormemente. Tenemos en este momento entre los infectados a mucha más gente joven, porque no se ha cuidado”, afirmó el ministro de Salud.

Las autoridades dijeron el jueves que además de la variante británica confirmada en febrero, constataron “45 casos con la variante brasileña” y reforzaron las restricciones para los viajes a Brasil y el resto de mundo.

Médicos y enfermeros reconocen que atraviesan un momento de mucha presión en los hospitales, con una disposición de las camas críticas al límite (95% de ocupación) incluso en regiones como la de Coquimbo, donde antes de marzo 2020 contaban con ocho, hoy suman 38 y esta semana tienen 46 enfermos covid hospitalizados.

– Vacuna de esperanza –

La meta del gobierno es vacunar a 15 millones de personas (de un total de 19 millones de habitantes) antes del 30 de junio, y con eso obtener la ansiada “inmunidad de rebaño”.

Hasta ese jueves, 6.099.408 personas recibieron una primera dosis de las vacunas del laboratorio chino Sinovac o del estadounidense Pfizer utilizadas en este momento.

Profesores, bomberos, periodistas, enfermos crónicos, funcionarios públicos, personal de farmacias y de empresas de telecomunicaciones ya recibieron una primera dosis. Todo el personal médico completó el esquema de vacunación al igual que buena parte de los adultos mayores.

Pese al alza de los contagios, la población sigue con esperanza el plan de vacunación.

En un hogar de ancianos en el sur de Chile donde residentes y personal habían recibido una dosis de la vacuna Sinovac la primera semana de febrero, resistió un gran brote de coronavirus luego de que se reportaran más de 70 contagiados.

Solo una adulta mayor falleció y no se había vacunado.

En los hospitales también hay optimismo: “En la peor etapa de la pandemia en 2020 en el hospital de Coquimbo contaron entre 150 y 170” infectados COVID-19 entre los 1,700 empleados, recordó Ugarte.

“En estos momentos, que un 80% del personal está con su doble vacuna y desde hace varias semanas, ¡hay uno!”, dijo el doctor visiblemente emocionado por lo que considera “la primera gran demostración” del impacto de la vacuna.

AFP

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