Opinión

Aberrante

Por: César Duvernay

Aunque ha sido el sometimiento a la justicia del comunicador y mercadólogo Pablo Ross que lo ha traído al tapete, el tema de los incestos es una triste, sucia y aberrante realidad que refleja la degradación en una sociedad definitivamente enferma y en constante involución.

A la acusación a Ross, imputado de acciones incestuosas en perjuicio de una hijastra de 16 años desde cuando tenía 12, le precede los cargos presentados en contra del exembajador y exdirector de Fronteras, Donni Santana Cuevas, acusado de agredir sexualmente a su hijastra de 14.

Sin embargo, y esto es lo más grave, las estadísticas del Ministerio Público reflejan que este tipo de delito, tipificado tanto por el Código Penal en los artículos 331 y 332, como por la Ley 136- 03 del Código de Protección de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes en el artículo 396, es algo tan recurrente que las fiscalías reciben más de medio centenar de casos al mes.

Ultrajes que aunque alarmantes, no retratan la verdadera realidad de un panorama que involucra a padres, padrastros, her- manos, tíos y abuelos, ya que muchos de los casos permanecen en silencio tanto por la complicidad familiar como por el miedo a la reverberancia social de los mismos.

El incesto, que legalmente es todo acto de naturaleza sexual realizado por un adulto mediante engaño, violencia, amenaza, sorpresa o constreñimiento en la persona de un niño, niña o adolescente con el cual estuviere ligado por lazos de parentesco natural, legítimo o adoptivo hasta el cuarto grado, o por lazos de afinidad hasta el tercer grado, también, y mediante jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia (núm. 11, del 4 de febrero de 2004) involucra a los padrastros, incluso sin importar si se tratase de un matrimonio legítimo o de una unión de hecho o consensual.

Así las cosas y ante este triste y panorama, la única opción es educar, entrenar o hasta si se quiere amaestrar a nuestras niñas y niños (porque también se dan esos casos), para que estén ojo avizor ante cualquier situación que les parezca extraña y reportarla sin importar de donde venga.

Igualmente exhortar a los tutores para que lleven los casos hasta la justicia, al tiempo de respaldar y reconocer a quienes así lo hacen… porque hay padres que ante vagabunderías como esas, preferirían accionar por su propia cuenta…

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