Fello Suberví: «Soy un hombre romántico, me gusta bailar, me gusta la música»

Fello Suberví: «Soy un hombre romántico, me gusta bailar, me gusta la música»

/ Política / Jueves, 20 Abril 2017 19:03

Rafael Suberví Bonilla ha militado desde siempre en el Partido Revolucionario Dominicano, y aunque hoy, muchos otros de sus compañeros de partido, cierran filas en el recién formado PRM, él está seguro que en sus corazones se mantiene encendida la llama del jacho, símbolo del llamado partido del pueblo.

En la política alcanzó la posición de Síndico del Distrito Nacional, antes de la división territorial, de la cual nacieron 18 alcaldías. Por eso, siempre aclara que fue el único que ocupó dos veces la sindicatura de la “capital grande”.

También, en dos ocasiones fue electo diputado y dos veces ocupó la Secretaría de Turismo.

En el año 2004 fue el compañero de fórmula de Hipólito Mejía, en su fallido intento reeleccionista.

En el aspecto humano, “Fello”, es un hombre que disfruta de la vida, sin poses, de forma espontánea. Le gusta la música, bailar y reunirse con sus amigos.

Como padre, mantiene una relación estrecha y de mucha confianza con sus hijos, para quienes está siempre dispuesto a brindarles apoyo y amor incondicional.

1. Barahonero

Nací en Barahona. Soy hijo de Antonio Suberví y Nieves Bonilla. Somos cinco hermanos de matrimonio, cuatro hembras y yo, además soy el más pequeño de esos cinco, y dos hermanos más de padre. No era un niño prodigio, pero no era mal estudiante. Hice sexto y séptimo en vacaciones y después me propuse hacer el cuarto en vacaciones, pero me negaron el permiso en el liceo secundario de Barahona, porque yo era muy menor. Entonces mi padre me trajo a la Secretaría de Educación, con mis notas. Recuerdo que era Soraya Zuncar Mella, la directora de Estudios Secundarios del país, y cuando le presenté mis notas ella dijo: “Pónganmele un telegrama al director”, autorizando que me impartieran el cuarto grado de secundaria. Eso me causó muchos inconvenientes con el director, porque tenía que examinarme en el liceo oficial. Recuerdo que cuando me fui a examinar, me sentaron en la mesa con el director, imagínate la presión, que hoy sería psicológica, para examinarme. Yo terminé primero que todo el mundo y él me dijo sorprendido: “¿Usted terminó?”. Le dije que sí y me marché. Cuando volví al día siguiente, volvió a sentarme con él en la mesa, pero al tercer día me dijo: “Siéntate donde tú quieras”, y fue y le pidió excusas a mi padre. Después vinimos a la capital. Yo tenía entre 16 y 17 años”.

2. Líder natural

En Barahona había desarrollado un liderazgo de inquietudes de juventud, porque había una Sociedad Cultural y yo era el presidente, había un equipo de béisbol en el Ingenio Barahona y yo fui quien lo formé. Recuerdo que había un mitin en San Juan de la Maguana proclamando a Trujillo y me eligieron a mí como el vocero de los estudiantes del Suroeste para que hablara en ese acto. Después que hablé en el acto, Trujillo me agarró y me dio por el estómago y me preguntó que quién era mi familia y que si mi familia necesitaba algo, y yo le dije que no. Mi papá era un antitrujillista. Además, yo escuchaba los programas en contra de Trujillo que transmitían en Venezuela, Cuba y Puerto Rico. Me pusieron a hablar en ese acto y uno no podía negarse”.

3. Valores incalculables

Mi padre me educó en valores y, por otro lado, mi madre, mis abuelas, mis hermanas y mis tías fueron fundadoras de la iglesia evangélica. Yo pertenecí a la Sociedad de Jóvenes de la Iglesia, formé parte del coro de la iglesia. Yo fui tan fiel en la Iglesia Evangélica que predicaba con el pastor. Cuando fui a San Juan de la Maguana que pronuncié el discurso, que Trujillo me preguntó por las necesidades de familia, yo le dije que lo único que necesitábamos era que nos regalara uniformes para el colegio y un equipo de redoblantes, y que nos hiciera un play en el colegio. Trujillo, de inmediato llamó al gobernador de Barahona y el martes siguiente, eso fue el sábado, estaban las autoridades de Obras Públicas midiendo para hacer la ampliación del colegio y nos dijeron que al día siguiente nos iban a traer a la capital, al grupo, para ir a la Casa París, en la Independencia, frente al cementerio, que era donde se hacían los mejores trajes, y nos trajeron y ahí apareció un camión de la Marina con todos los redoblantes y nos hicieron los uniformes, pero cuando fueron a ampliar las instalaciones del colegio, la iglesia evangélica, que era antitrujillista y que estaba presidida por don Postigo, se negó recibir la ayuda de Trujillo para el colegio. Entonces al pastor le dieron 24 horas para salir y salió. Lo sacaron del país. No lo vi más. Eso fue en el año 1959. Pasaron como 40 años, y como yo iba con él todas las tardes a los campos a predicar, con esta biblia que aún conservo, cuando él muere le pidió a su esposa que me trajera esta biblia de los Estados Unidos, porque él quiso que me quedara a mí”.

4. Trabajador

Yo era sindicalista. Mi primer trabajo fue pintando vagones de alquitrán, durante las vacaciones, en el Ingenio Barahona. Me ganaba siete pesos con 25 centavos a la semana. Mi papá me dejaba trabajar. En eso, me estalló una lata de alquitrán y me internaron en el hospital. El ingeniero Mera se preocupó mucho y cuando regresé al trabajo, me puso como supervisor de los pintores. Me conseguí un chance de ser listero de los barcos de azúcar. Yo era el que pasaba lista a todos los muelleros. Siempre he trabajado. Cuando mataron a Trujillo, se formó el sindicato del Ingenio de Barahona, pero el que sabía leer y escribir era yo. Entonces, me designaron secretario de Actas del Sindicato. Ahí estuve hasta que me gradué”.

5. Espíritu cristiano

Yo era del coro de la iglesia, era de la Sociedad de Jóvenes y me casé en la Iglesia Evangélica y nos casó un pastor evangélico. El padrino de mi primer matrimonio fue Juan Bosch, el Juan Bosch histórico que era del PRD, no del PLD; la Constitución del 63 es del PRD, no del PLD. Yo vengo de una familia religiosa, donde me enseñaron algo muy importante que nunca lo he olvidado, ni lo voy a olvidar: “El mundo no es tuyo solo, ni lo que te rodea, sino también de la gente que está alrededor tuyo. Compártelo”. De esa forma he actuado en mi vida y ya no voy a cambiar”.

6. Preparación

Fui del segundo grupo que mandó el PRD a Costa Rica, a la Escuela de Ciencias Políticas. Me acompañaron Franklin Almeyda, que yo lo seleccioné para que fuera. En ese tiempo, yo era el director internacional de la juventud. Franklin y yo nos decimos “Priti”, porque mantenemos nuestra amistad, Abraham Bautista Alcántara que fue presidente de la Cámara de Diputados, en el Gobierno de Antonio Guzmán y otros dos muchachos más. Luego, en el 1968, me llegó un estudio de los Servicios de Inteligencia Norteamericana, que me lo trajo Bernardo Vega, con un folder de Rafael Suberví Bonilla, de 1968. Ese año me becaron para estudiar en la Universidad de New Orleans, para estudiar Preparación para el Liderazgo Político. Después fui al Instituto Español de Turismo, el mejor instituto de España. Yo soy el único ministro de Turismo, que ha estudiado turismo. Empecé periodismo en la universidad, pero la política me sacó. Cuando se abrió la Escuela de Periodismo, que la dirigían Freddy Gastón Arce y Molina Morillo, mis compañeros eran Bonaparte Gautreaux, Orlando Martínez, Silvio Herasme Peña, Virgilio Alcántara, pero yo solo hice el primer año y no seguí, porque la actividad política me lo impidió”.

7. Juan Bosch

Cuando los norteamericanos me dieron la beca en el 1968, el día antes de que saliera mi vuelo, ya yo estaba listo, recuerdo que me dieron un cheque de 200 dólares. Yo me iba al día siguiente a las ocho de la mañana, y a las tres de la tarde llega Rafaelito a mi casa y me dice que Juan Bosch me quiere ver, y me voy con él. Cuando llego al lugar ahí estaba Sacha Volman, y Juan Bosch me dijo que me había mandado a buscar porque yo no podía ir a ese viaje y le expliqué que ya ese viaje estaba programado y que yo había informado al partido y que el partido me había autorizado. Me dijo que un dirigente de la juventud del PRD no podía viajar con dinero norteamericano. Yo le dije que su hijo estudiaba en los Estados Unidos y Él me respondió que su hijo no era político. Le dije que estaba bien, pero me dije: “Yo me voy”. Llamé a Franklin Almeyda, que toda la vida ha sido un hombre responsable, yo lo admiro por eso. Le expliqué y me dijo: “No señor, vete para tu viaje. Eso no es nada”. Cuando regresé, que coincidió con el cumpleaños de Juan Bosch, había una fiesta, y cuando yo lo felicité me dejó con la mano extendida. Después nos llevamos bien otra vez”.

8. La Revolución de Abril

Cuando explota la Revolución, yo estaba en Barahona, entonces fuimos a visitar al general Marmolejos, una comisión donde estaba mi tío Noel Suberví, que entonces era senador. Fuimos a pedirle apoyo al general Marmolejos y él nos dijo que sí y lo que hizo fue allanar las casas de todos nosotros. Se llevaron a Horacio Pérez, un español, que venía de la Guerra Española, que lo desaparecieron y nunca se supo de él. Cuando lo fueron a buscar, yo estaba con él en su casa y brinqué por una pared y me refugié en la casa de un vecino medio trujillista, pero era como un padre para mí. Un primo del general Marmolejos me fue a buscar a las cinco de la mañana y me llevó vestido de obrero, me metieron entre todos los obreros y me sacaron del área de Barahona. Vine a la revolución, no tiré un tiro, sino que fui el responsable de la juventud del partido para solicitar el apoyo de las organizaciones juveniles internacionales. Me la pasé en la oficina de Bonaparte Gautreaux, porque era donde estaba el teletipo y ahí me tiré muchas conversaciones y discusiones. Nunca se me olvida, que una vez cogí el teléfono y cuando contesté la voz del otro lado me dijo: “Ponme a Caamaño”. Caamaño estaba en una reunión. Le pregunté que quién era, y me dijo: “Es su papá, de aquí de Miami”. Yo entré a la reunión y le dije que lo estaba llamando su padre. Caamaño salió a contestar la llamada. No sé qué le decía el papá, pero yo sí recuerdo esta frase: “C o.., Fausto, tú sabes que yo soy hijo tuyo y que tengo unos coj… y yo pensaba que los americanos eran otra cosa, pero son unos hijos de p… Yo no voy a ceder papá”, y le cerró el teléfono.

9. Secretario de Turismo

El primer funcionario que llamó Salvador Jorge Blanco, para decirle: “Tú eres el secretario de Turismo”, fui yo. El día que tomé posesión tenía a los más importantes agentes de viajes de Estados Unidos y Canadá aquí. Haber sido secretario de Turismo fue un reto bonito. Un reto que me dio satisfacciones, porque encontré un país con cinco o seis agencias de viaje y lo dejé con 200, con dos o tres “rent a car”, y dejé más de 200. Me tocó el desarrollo de Bávaro, algo en lo que nadie cría, me tocó apoyar el desarrollo del Aeropuerto de Punta Cana. Hoy puedo decir que el sector me respeta. Después, Peña Gómez me dijo que quería que yo fuera su sustituto en la sindicatura y le dije que no, luego acepté. Fui a la convención y gané. En esas elecciones, obtuve más votos que Balaguer, Peña Gómez y Juan Bosch. 406 mil votos y Milagros 404 mil. En mis gestiones en Turismo, me tocaron dos incidentes fuertes; primero, los efectos del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, que yo tuve que salir vuelto loco para el mundo por las cancelaciones de reservaciones que esos hechos produjeron. En mi segunda gestión me tocó el 11 de Septiembre. He sido un gerente, en eso he sido rosca izquierda, ahí no ha habido tarjetas de crédito, teléfonos abiertos para llamar donde sea. Durante mis gestiones no existe una factura de comida mía en restaurantes”.

10. Grandes amores 

La vida amorosa... esa si es peligrosa. Me he casado cuatro veces. Soy un hombre romántico, me gusta bailar, me gusta la música. Esa es la vida. Soy como soy, no niego lo que soy. Las dos primeras veces que me casé era muy joven. Todos mis hijos me adoran y me respetan y yo adoro a todos mis hijos. Ninguno tiene quejas. Nos sentimos muy orgullosos de cada uno de ellos. Ya se acabó esa etapa de amoríos y romances. Miguelina es la jefa”.

Ministro, diputado y alcalde de la capital

“Yo me pongo a mirar y me digo que si yo fuera alcalde ahora, habría que hacerme una estatua en cada calle. Yo fui síndico en una ciudad enorme, donde hoy hay 18 alcaldes. Yo recibía 28 millones mensuales, 300 millones al año, para esa enorme ciudad, y ahora se reciben 400 millones al mes. En mi gestión compré camiones, hice un vertedero científico que lo han dañado. Durante mis dos gestiones recibí  3,800 reconocimientos. Lo peor de la política es que uno se decepciona mucho, se especula mucho sobre cosas que no son reales y eso te mortifica porque tú tienes familia, pero gracias a Dios me han tratado bien, porque también yo he tenido una conducta frente a ustedes. Ahora aspiro a fortalecer mi partido. Fíjate, del PRD han salido 15 partidos. El PRD es un símbolo, es como esas canciones viejas que nunca desaparecen. El PRD es un sentimiento. Peña Gómez significó mucho en vida, pero después de muerto significa mucho más. Cometió sus errores, pero era un hombre que sabía equilibrar, te daba y te quitaba. Era celoso de su liderazgo, como es natural. Hace falta en la democracia. De no haber sido el líder racional que fue, el país habría tenido muchos problemas. Fui dos veces secretario de Turismo, Alcalde y diputado. Yo soy el único que fue alcalde dos veces de la ciudad grande, en el  98, fui diputado por Barahona, pero renuncié a esa diputación para ser ministro de Interior y Policía en el 2000, y luego volví a la Secretaría de Turismo en 2001. Fui candidato vicepresidencial con Hipólito, en 2004”.  

Fuente: el Caribe

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