Oportuna propuesta

Editorial de El Nacional

La Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje) ha advertido sobre la necesidad de iniciar desde ahora negociaciones encaminadas al logro de un pacto fiscal, por tratarse de un tema complejo que no debería posponerse por razones electorales. Resulta saludable que una propuesta como esa, definida como responsable y oportuna, haya salido del seno de un gremio empresarial y no del Gobierno, porque desde esferas públicas se prefiere posponer la discusión sobre el tema de la fiscalidad, por los elevados costos políticos que siempre hay que endosar.

El Gobierno ha dicho y reiterado que el pacto fiscal no sería abordado durante el presente ejercicio constitucional, lo que representa una conveniente posposición de encender los hornos para el cocimiento de una reforma fiscal amplia, integral que marque equidad y universalidad.

Aunque Anje sugiere tratar cuanto antes el tema del pacto fiscal, para que se anulen impuestos que afectan la competitividad empresarial, ese tema es mucho más complejo, porque los intervinientes tendrían que acordar un aumento significativo en la presión fiscal que hoy es apenas de un 14% en proporción al PIB.

El ministro de Hacienda, Simón Lizardo, advirtió que la agenda de urgencias nacionales requiere el equivalente al 24% del PIB, lo que supone un desfase entre ingreso y gasto de un 10%, razón por la cual no es posible promover equidad con un ejercicio presupuestal crónicamente deficitario.

El presidente Danilo Medina posee suficiente aval moral y político para convocar las instituciones señaladas por la ley que crea la Estrategia Nacional de Desarrollo, y discutir un tema de alta trascendencia para el futuro económico, político, social e institucional de la nación.

Flagelos como evasión y elusión fiscal serían reducidos al mínimo tan pronto se pacte un régimen de fiscalidad basado en el cumplimiento de la ley, pero también se requiere una trasformación del sistema tributario para que el peso de los impuestos recaiga básicamente sobre grandes capitales y rentas mayores, y no en tributos indirectos que afectan a la pequeña y mediana clase media.

Ojalá que el Gobierno se arme de valor e inicie los trámites para discutir todo lo relacionado al pacto fiscal, un tema de altísimo interés nacional que debe estar por encima de cualquier consideración de índole política o electoral, y que debe ser abordado antes de que se haga tarde para ablandar habichuelas.

 

 

 

¡Hay que avanzar!

Editorial de El Caribe

El pasado viernes el presidente Danilo Medina emitió el decreto 379-14, en medio del escándalo del Robert Reid. Al mismo tiempo, sustituyó la dirección del hospital y designó una nueva incumbente en el Ministerio de Salud Pública. 

Los nombramientos y la irritación por el deterioro de los servicios de salud imposibilitaron que se midiera con la debida propiedad el significado del decreto, que el pasado sábado este diario valoraba como la expresión, junto con las designaciones, de una voluntad de tratar de mejorar la atención a las personas en los centros hospitalarios públicos y especialmente como un paso hacia adelante para la reforma total del sector salud, con un rezago de trece años.

Desde ese punto de vista, la nueva ministra, la doctora Altagracia Guzmán Marcelino, tiene una grave responsabilidad, no sólo de liderar el sector como gestora de las políticas públicas de prevención y atención en salud colectiva, sino especialmente en propiciar el cumplimiento del decreto, que hace tiempo debió ser emitido. 

Y es que la reforma del sector salud tiene que pasar por la desconcentración administrativa, funcional y territorial del Ministerio, más que del propio Viceministerio de Atención a las Personas y de los Servicios Regionales de Salud, como prevé el decreto, con el propósito de iniciar la separación efectiva de las funciones de provisión de servicios de salud, de las de rectoría y de salud colectiva en el Ministerio. Es la manera de cumplir con la Ley General de Salud y con la 87-01 que crea el Sistema Dominicano de la Seguridad Social.

Esa es una tarea que debe efectuarse, como manda el decreto, en 60 días, sin burocracia, con un sentido práctico. La misión no es pequeña, y va desde el plano material, físico, hasta al paquete de decisiones administrativas y ejecutivas, para posibilitar la desconcentración.

Es una acción que debieron tomar hace tiempo. No lo hicieron. Le ha tocado al presidente Danilo Medina. ¡Qué bueno!, pero requiere funcionarios eficientes que lleven a feliz término una reforma que no llegó a final y por eso la crisis hospitalaria que estalló por el Robert Reid.

 

 

 

Editorial del Listín Diario

 

 

 

 

 

 

Los hombres siguen matando a sus parejas o exparejas y cada vez son más brutales y horrorosas las formas en que perpetran estos crímenes.

Por celos o por cualquier motivo baladí, superables en todos los casos si mediara simplemente un diálogo, a cualquier mujer le dan un batazo que le destroza la cabeza, la apuñalan incesantemente, la acribillan a tiros o la ahorcan.

Todos los días, literalmente, asistimos a la escena macabra de ver morir a una mujer porque no le puso a tiempo la comida al marido, porque hablaba por teléfono o “chateaba” en el celular, porque le supusieron amantes o infidelidades o porque, ya hastiada de agresiones físicas o verbales, no quería continuar en una relación.

Queda claro, entonces, que este es el menú de causas más probables de culminar en un feminicidio y he aquí un buen punto de partida para que los expertos diseñen métodos y políticas destinadas a reducir esta matanza.

Urge emprender esta cruzada, comenzando por levantar un mapa de los lugares donde más casos se registran, con sus correspondientes notas de las formas más usuales de matar, los perfiles psicológicos del feminicida y las características socioeconómicas y ambientales que predominan en sus entornos.

Eso, apenas, para empezar. Porque también es preciso que se organicen grupos para dar charlas, desplegar letreros con mensajes que puedan influir en la conducta de todos los hombres, educar en el respeto y la consideración a las mujeres desde las mismas escuelas, proscribir las incitaciones al atropello y la desvalorizacion que contienen las letras y los vídeos de algunos géneros musicales, entre otras.

Estos mensajes, bien estructurados, podrían incluirse en los tiempos de espera de las llamadas telefónicas en empresas y otros establecimientos, para que se hagan más sistemáticos y perceptibles en toda la sociedad.

Y, por igual, que se publiquen las consecuencias que estos crímenes tienen para los agresores, como una especie de disuasión.

Cuando todos los hombres, cuerdos o no o con el machismo por las nubes, sepan que les esperan veinte o treinta años metidos en la cárcel y que “morirán en vida”, abandonados incluso por sus hijos o familiares y amigos, con toda seguridad que haremos bajar los picos de esta espiral criminal que ya ha dejado en la orfandad a casi 10 mil niños dominicanos.

El reto esta planteado.

¡Hagamos esa cruzada ya!

 

 

 

Contrastes que dicen mucho

Editorial del Hoy

 

 

 

 

 

Cuando ocurre un deterioro de servicios como el que se expuso en el hospital infantil Robert Reid Cabral con mortal resultado para once niños en un solo fin de semana, en medio de carencias y con un personal asistencial abrumado por las precariedades que le rodeaban, es obligado preguntarse por qué no surge desde ya en el Estado la prioridad de distribuir mejor sus recursos y producir un cambio en su forma de asignar presupuestos que, entre otras cosas, ocasiona que diputados y senadores floten en abundancia para, a título muy personal, y al margen de la disciplina y la institucionalidad, prodigar dádivas en un asistencialismo comprador de conciencias a costa del Estado. De un erario que demostradamente no respalda de modo suficiente algunos de los mecanismos de su misión social.

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